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SAE Cataluña

Fuerza, equilibrio, valor y responsabilidad

Prensa



Fecha22/03/19 - Autonómica - Nota de prensa

LA CONSEJERÍA CONCEDE MEJORAS SOCIALES A LOS MÉDICOS Y NO AL RESTO DE PROFESIONALES

Negociación del II Convenio Colectivo del SISCAT.

Tras las mejoras sociales alcanzadas fuera del convenio por los médicos en un acuerdo paralelo con las patronales de Sanidad, el Sindicato de Técnicos de Enfermería participó ayer en la concentración que tuvo lugar como medida de presión para conseguir un convenio colectivo equitativo para todos los profesionales del SISCAT. 
Según ha informado la Consejera de Sanidad a los representantes de los trabajadores, no hay dinero para incluir estas mejoras en el convenio y que todos los profesionales, independientemente de su categoría, puedan beneficiarse de ellas; sin embargo, la Consejera sí que ha manifestado su intención de hacer de puente para que la patronal de la sanidad concertada de Cataluña se adhiera a la comisión de seguimiento del convenio.
“Esta respuesta continúa mateniendo un sangrante agravio comparativo entre las categorías profesionales. La Consejera debería replantearse el acuerdo alcanzado con el personal facultativo fuera de convenio y si esta manera de actuar beneficiando a un colectivo en detrimento del resto es lícita. Si no hay dinero, no debería haberlo para nadie, y si hay, como es el caso, éste debería repartirse equitativamente entre todos. Desde SAE, a pesar de que las organizaciones convocantes no han respondido a nuestra demanda de adhesión a las actuaciones que se están llevando a cabo, seguiremos apoyando las acciones que se adopten porque consideramos fundamental la unión de todos los representantes sindicales para conseguir una negociación justa y razonable de este convenio, que favorezca a todos los profesionales. Por ello, aunque esperamos recibir una respuesta de estas organizaciones sindicales en los próximos días, si ésta no llega, desde SAE estaremos igualmente apoyando   la huelga convocada para los próximos días 4,5 y 6 de abril”, explica Tània Riera, secretaria autonómica de SAE en Cataluña.

Fecha06/02/19 - Autonómica - Nota de prensa

EL DIRECTOR GENERAL DE PROFESIONALES DE LA SALUD SE COMPROMETE CON SAE A GENERALIZAR EL REGISTRO DE FUNCIONES DE LOS TCE

El Director General de Profesionales de la Salud, Marc Ramentol, se ha comprometido con los responsables de SAE en Cataluña a extender y generalizar el registro de todas las funciones que desarrollan los profesionales Técnicos en Cuidados de Enfermería, tanto en el ámbito del personal estatutario como del personal laboral del SISCAT.

Esta reivindicación forma parte de la lucha que desde hace años SAE está llevando a cabo en diferentes estamentos públicos para visibilizar, a través de la intervención en el registro de la historia clínica, todas las tareas que realiza el colectivo.
     “Marc Ramentol ha reconocido la injusticia laboral que supone la falta de reconocimiento de los profesionales Técnicos en Cuidados de Enfermería y se ha comprometido a mejorar el registro de las funciones del colectivo. Únicamente a través de este registro se podrá cumplir la obligación legal (establecida en el art.15 de la Ley 41/02) de recoger todos los cuidados, técnicas y actuaciones realizadas al paciente por parte de los profesionales que hayan intervenido en su proceso de curación, proporcionando a la vez una herramienta eficaz para que el Consejo Interterritorial regule nuestras funciones que no son otras que las del ciclo formativo”, explica Tània Riera, secretaria autonómica de SAE en Cataluña.
     Asimismo, los responsables de SAE han trasladado al Director General las reivindicaciones que recogía la Proposición No de Ley, registrada en mayo a petición de SAE, y dos de cuyos tres puntos fueron aprobados el pasado 13 de diciembre en el Congreso de los Diputados. Estas peticiones son la actualización de las funciones de los TCE, que aún se rigen por las establecidas en 1973, el error que existe actualmente en el encuadramiento del colectivo en el Grado Medio de la Formación Profesional, y la necesidad de suprimir la disposición transitoria tercera del EBEP y encuadrar a los profesionales técnicos en las categorías establecidas en 2007. 
 

Fecha01/06/18 - Barcelona - Nota de prensa

EN 2020 LA VIOLENCIA DE GÉNERO SERÁ UNA DE LAS 15 PRIMERAS CAUSAS DE ENFEMEDAD Y MUERTE

* Tercera jornada del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional de TCE y TES.

* La violencia en el ámbito sanitario es una de las principales causas de estrés y accidentes laborales.

“Según la Organización Mundial de la Salud, la violencia de género se presentará en 2020 como una de las 15 primeras causas de enfermedad y muerte. Sin embargo, la ausencia de un modelo explicativo que permita entender el recorrido lesivo de los actos que produce la violencia a través de las diferentes dimensiones de la salud de la víctima dificulta la posibilidad de incidir en el problema”.

Así lo han expuesto José Antonio Luque, Alejandro Juan Alonso, Juan María Pérez y Javier Millán, TCEs del área quirúrgica del Hospital Universitario Son Espases de Baleares, durante la presentación de su trabajo Instantánea de la violencia doméstica sobre el ámbito sanitario, presentado durante la tercera jornada del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional de TCE y TES que se está celebrando en Barcelona.

“Los servicios sanitarios, con la colaboración de la legislación presente a todos los niveles, desde el autonómico, pasando por el nacional y apoyado por el europeo, deben intervenir en la prevención, detección y denuncia del problema que causa la violencia sobre la salud de sus víctimas. En este sentido, los servicios de atención primaria y urgencias ocupan una posición privilegiada para detectar y orientar a la víctima de violencia. No obstante, estamos ante un abordaje que requiere formación específica y recursos especializados de coordinación y apoyo extrasanitario, donde entran en juego otros profesionales como los jurídicos y los graduados sociales. Pero, además de generar estructuras de salud pública en la detección y prevención del problema, debemos instar a la víctima a que denuncie al agresor, para ello debemos dotar a los profesionales de formación específica para su abordaje y desarrollar protocolos de actuación que evalúen el impacto que presenta la sintomatología que produce la violencia. Solo así nos podremos acercar a las víctimas, hacerlas más visibles y evitar la reproducción de los hechos, detectando y denunciando la situación”, concluyen los autores.

 

Maltrato psicológico

Durante esta jornada, Ana Isabel Segovia y Mónica Juiz, TCEs del Hospital Clínic de Barcelona, han destacado el papel del TCE para detectar y actuar ante un caso de maltrato psicológico durante la presentación del caso clínico Fundamentos profesionales y habilidades sociales del TCE para detectar el maltrato psicológico.

“La dificultad en el diagnóstico y el manejo de un caso de maltrato psicológico requiere por parte de los TCE conocer las habilidades sociales comunicativas necesarias para detectarlo. Así, ante un maltrato psicológico, el TCE debe ser un profesional con estabilidad emocional, seguro y con confianza en sí mismo, con capacidad de comunicación y escucha activa, con el objetivo de crear un vínculo con el paciente basado en el respeto y la privacidad. A la vez, ha de ser un profesional con actitud de colaboración con el resto del equipo multidisciplinar para conseguir el objetivo común de detección del maltrato psicológico”, han explicado las autoras.

 

Agresiones en el ámbito sanitario

Desde 2015 los atentados cometidos contra el personal sanitario con estatuto funcionarial, que se hallen en el ejercicio de las funciones propias de su cargo, o con ocasión de ellas, se consideran actos de atentado (artículo 550.1 del Código Penal), “sin embargo, el incremento de los casos de maltrato hacia el profesional es un hecho que ha convertido la violencia en el ámbito sanitario en una de las causas principales de estrés y accidentes laborales.  Por ello es urgente crear un protocolo de actuación, prevención y formación para emplearlo como herramienta básica ante cualquier tipo de agresión”.

Esta es una de las reivindicaciones expuestas por Belén Alonso y Estefanía Luque, TCEs del Hospital Esperit Sant de Barcelona, durante la presentación de los resultados del estudio que han realizado en el centro hospitalario sobre las agresiones sufridas por personal sanitario, Identificación y notificación del maltrato al personal sanitario de un hospital.

 “El análisis de las agresiones registradas entre los años 2013 y 2017 por el grupo de trabajo de prevención de la violencia, COPREVI, de la Fundación Hospital Esperit Sant muestra un total de 117 notificaciones, siendo mayoritaria la agresión verbal en un 58,15% de los casos. El colectivo más afectado en la globalidad de los tipos de agresión es el personal de enfermería, suponiendo un 56,17% del total de la muestra. En urgencias se registra el mayor número de agresiones (63); con respecto a los turnos, las mañanas y las noches cuentan con 51 y 37 casos respectivamente; y atendiendo al tipo de contrato, es el personal con contrato estable el que más agresiones sufre (98)”, han explicado las autoras.

En este sentido, Mª Cruz Gómez, Mª Gema Calvo, Mª Belén Novo y Mª de los Ángeles Cernadas, TCEs del Complejo Hospital Universitario A Coruña, durante la presentación de su ponencia La violencia laboral externa. Guía de actuación, han dado a los profesionales algunas pautas para prevenir situaciones de conflicto y, en caso de que se produzcan, saber actuar al respecto con el agresor, insistiendo, una vez más, en la necesidad de notificar la agresión, independientemente de si esta es verbal o física, en el menor tiempo posible a un superior jerárquico inmediato.

“Junto a la notificación es fundamental que las Administraciones promuevan entre los pacientes y la sociedad general la sensibilización sobre el problema para que las cifras no sigan en aumento. En este sentido, los profesionales necesitamos información sobre cómo actuar cuando nos encontramos en una situación de este tipo y sobre las medidas preventivas y, tras el incidente, debemos conocer los procedimientos y recursos que tenemos a nuestra disposición, así como las personas o departamento de nuestra institución a las que nos podemos dirigir para obtener ayuda sobre el tema”, concluyen las autoras.

Finalmente, el programa ha concluido con el Observatorio Iberoamericano de la violencia ocupacional hacia profesionales de la salud: Una visión general de 12 años, y análisis del colectivo técnico de enfermería, en el que han participado Genis Cervantes, médico del trabajo y doctor en psicología social aplicada de la Sociedad Catalana de Salud Laboral, Jaime Sosa, coordinador del James J. Peters Medical Center de Nueva York, Jose María Blanch, director de programas de doctorado de la Universidad de Cali en Colombia, y Encarna Santolaria, jefa del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales de la Consellería de Sanitat Universal y Salut Pública de la Generalitat Valenciana.

 

Acto de clausura

El acto de clausura del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional de TCE y TES ha contado con la presencia de Roser Galí i Izard, Directora General de Familias del Departamento de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat de Catalunya, Mª Dolores Martínez, Presidenta de FAE y Secretaria General de SAE, Tània Riera, Presidenta de esta edición del Congreso y Secretaria Provincial de SAE en Barcelona, Juan Carlos Rapiman, Técnico en Enfermería del Instituto Psiquiátrico Dr. José Horwitz Barak de Chile, Carlos Antonio Peralta, Técnico en Enfermería de Caja Seguro Social de Panamá y Mercedes Balaguer, Técnico en Enfermería de Perú.

“Hemos asistido a un programa científico que nos ha permitido ampliar nuestros conocimientos sobre la atención a las personas maltratadas y nos ha dado las herramientas para saber actuar cuando somos nosotros, como profesionales sanitarios, los que nos enfrentamos a un caso de maltrato. Nuestra responsabilidad es doble en este sentido, por ello todos los aspectos abordados durante estas tres jornadas formativas deben significarnos no sólo como profesionales sino también como ciudadanos. Ahora tenemos los conocimientos para prevenir y trabajar contra el maltrato y debemos emplearlos con responsabilidad y eficacia para conseguir acabar con esta lacra social”, ha manifestado Dolores Martínez durante el acto de clausura, en el que ha anunciado la sede del trigésimo Congreso Nacional, que se celebrará el próximo año en Bilbao.  

Fecha31/05/18 - Barcelona - Nota de prensa

EL MALTRATO AL PERSONAL SANITARIO HA AUMENTADO CONSIDERABLEMENTE EN LAS DOS ÚLTIMAS DÉCADAS

* Segunda jornada del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional para TCE y TES.

* La OMS y la OIT alertan del riesgo de considerar la violencia como parte inevitable del trabajo.

“Atendiendo a la alta frecuencia de las incidencias, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo advierten del riesgo de considerar la violencia como parte inevitable del trabajo, lo que se refleja en unas tasas de denuncia alarmantemente bajas: la frecuencia de las agresiones es tan alta que un elevado porcentaje de personal de enfermería, entre ellos TCE, opta por no presentar denuncia”, han manifestado Sonia Martín, Lorena Quiroz, Eilín Navas y Pilar Huguet, TCEs de la Unidad de Geriatría de Agudos del Hospital Clínic de Barcelona, durante la presentación de su estudio Maltrato del paciente al personal sanitario hospitalario en unidades de medicina de un hospital de tercer nivel en la segunda jornada del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional de TCE y TES, que FAE y SAE están celebrando en Barcelona.

Esta advertencia de la OMS y la OIT la confirman los datos del estudio: “tras la agresión, el 45% de los profesionales lo comenta con un compañero o un superior, de quien recibe su apoyo, pero, aunque el 79% conoce la existencia del documento de notificación de incidencias que posee la institución, sólo el 31% lo cumplimenta. Este es el principal problema: no se deja constancia formal solo verbal”, explican las autoras.

La OMS estima que uno de cada seis trabajadores enferma por maltrato en el ámbito laboral, un porcentaje que se eleva en el ámbito sanitario en comparación con otros sectores profesionales y que, hasta hace poco, era prácticamente desconocido debido a la falta de denuncias.

Toda violencia laboral, constituida según la Comisión Europea por incidentes en los cuales el personal sufre abusos, amenazas o ataques en circunstancias relacionadas con su trabajo, que ponen en peligro, implícita o explícitamente, su integridad, su bienestar y su salud, debe ser denunciada para que las agresiones se minimicen y para ello se ha de informar y formar a los profesionales de manera más exhaustiva sobre el uso del documento interno de notificación de incidencias, y poner al alcance del personal todos los mecanismos de denuncia externos.

La Ley 31/1995, de 8 de noviembre, sobre Prevención de Riesgos Laborales, señala al empresario como el garante de la seguridad y salud de los trabajadores, de ahí que “los distintos servicios de salud de las Comunidades Autónomas hayan elaborado protocolos frente a las agresiones a su personal que abarcan los aspectos preventivos del fenómeno y ayudan a clarificar cómo debe reaccionar el personal ante las situaciones de violencia para evitarlas o si ello no ha sido posible, qué debe hacer para minimizar su impacto, cómo declararlas, cómo actuar legalmente y quién debe hacerlo y cómo se debe dejar constancia de que se ha producido la agresión”, han explicado Mª Mar Martínez, Alba Marina Torrubia y Beatriz Alcaide, TCEs del Hospital Clínic de Barcelona, durante la presentación de su trabajo Violencia percibida y/o sufrida por el personal sanitario a través del paciente con insuficiencia renal crónica en el servicio de hemodiálisis y nefrología.

Sin embargo, en la práctica aún queda mucho por hacer. Las autoras han reivindicado “la necesidad de conseguir una atención más rápida por parte del departamento de salud laboral, la urgencia de desarrollar campañas de información al paciente sobre sus derechos y sus deberes con el fin de educarle para la protección de los profesionales, y la importancia de ofrecer mayor formación y educación al personal sanitario para afrontar situaciones de violencia”.

 

En este sentido, los servicios de prevención de riesgos laborales juegan un papel central en la prevención del maltrato en el ámbito sanitario: “deben registrar todas las agresiones, actualizar las actividades preventivas frente a las mismas, organizar formación continuada, asesorar a la dirección sobre las medidas a tomar para evitar las agresiones y divulgar el protocolo de actuación ante agresiones entre todos los profesionales”, concluyen las autoras.

 

Maltrato al mayor

 “Según la Organización Mundial de la Salud, la población mundial de mayores de 60 años se duplicará, pasando de 900 millones actuales a 2000 en el 2050. Este envejecimiento de la población es un fenómeno importante de transformación social que lleva asociado cambios en la cotidianidad de las personas y en las relaciones entre generaciones. En este nuevo escenario debemos estar muy atentos a las situaciones de vulnerabilidad que pueden sufrir las personas mayores, como el maltrato o abuso físico, sexual, psicológico o emocional, así como el abandono, la negligencia o el abuso material o financiero”, tal y como han señalado Manoli Ortiz, Francisca Antonia Martínez y Felisa Sanz, TCEs del Hospital Universitario Dr. Josep Trueta de Girona, durante su intervención ¿Cómo me gustaría ser cuidado/a cuando sea mayor?.

En la detección del maltrato al mayor, al igual que ocurre en el maltrato infantil y en la violencia de género, los TCE tienen una posición estratégica ya que, la mayoría de las veces son el primer y único contacto que los ancianos maltratados pueden establecer, llegando a crear un clima de confianza y bienestar que les permite obtener la información necesaria para reconocer el maltrato o negligencia potencial.

“Por ello, los TCE deben conocer las diferentes formas de maltrato, sus características así como su forma de detección para poder realizar una adecuada evaluación de los pacientes ancianos y así conseguir detectar situaciones potenciales o reales de maltrato. Para ello, es fundamental una mayor concienciación y formación”, concluyen las profesionales.

En este sentido también se han pronunciado las autoras de la ponencia Actuación del TCE ante el maltrato a mayores en hospitalización, Rosario del Carmen Acosta, Beatriz Tena y Mª Dolores Medina, TCEs del Hospital Virgen Macarena de Sevilla, quienes han subrayado que “los TCE deben actuar como apoyo en la protección contra abusos o sospechas mediante los siguientes indicadores: evidencia de lesiones, fracturas sospechosas, lesiones no atendidas, desnutrición y deshidratación de causas no aclaradas o severas, detección de estados de miedo, ansiedad o inquietud en el anciano hospitalizado, signos de haber estado atado, golpeado, o higiene escasa o nula”.

Finalmente, las TCEs han expuesto algunas de las medidas para evitar el maltrato a personas mayores, como “evitar el aislamiento social a través del servicio de atención a domicilio, centros de salud, etc., favorecer y recibir tutela por parte de los servicios sociales, optimizar y organizar la atención del paciente, facilitando medios y simplificando el tratamiento, adecuar la vivienda a las limitaciones del anciano o institucionalizar al paciente si la familia no puede garantizar su atención y cuidados tras el alta hospitalaria”.

Así, la prevención y la intervención ante el maltrato al mayor pasa por todos los agentes implicados: “desde el punto de vista institucional se deben cumplir las normas de acreditación conforme a la legislación vigente y realizar un seguimiento y evaluación de la institución por parte de las autoridades competentes; por su parte, los profesionales deben adquirir los conocimientos adecuados a través de una formación continuada, deben favorecer reuniones de equipo y adquirir conciencia de que encubrir un maltrato es convertirse en cómplice, entre otros; finalmente, los propios afectados y su familiares deben conocer sus derechos y deberes y denunciar, aunque puedan existir barreras que dificulten la denuncia como el deterioro cognitivo, la creencia de que el maltrato es algo íntimo y familiar o el miedo a ser abandonado”, así lo han puesto de manifiesto Silvia Rojas, Nora Mohamed, Yunaida Ahmed y Mª del Carmen García, TCEs del Hospital Comarcal de Melilla, durante la presentación de su ponencia Maltrato al mayor, ¡No seas cómplice!.

Para conseguir mejorar la actuación ante el maltrato al mayor “desde la OMS se han puesto en marcha iniciativas para detectarlo, cuantificarlo y atajarlo. Así, se ha elaborado una orientación para los Estados Miembros y todos los sectores pertinentes con el objeto de prevenir el maltrato de las personas mayores y fortalecer las respuestas al problema. Igualmente, la OMS realiza una tarea de difusión de información entre los países y presta apoyo a las iniciativas nacionales, colaborando con organismos y organizaciones internacionales para impedir que el problema vaya a más en el ámbito mundial”.

El síndrome de Münchausen, la educación para prevenir, la actuación del servicio de emergencias ante el maltrato o cómo se aborda éste en Panamá han sido otros de los temas abordados durante esta segunda jornada del XXIX Congreso Nacional y IV Internacional de TCE y TES.

Fecha30/05/18 - Barcelona - Nota de prensa

INAUGURADO EN BARCELONA EL XXIX CONGRESO NACIONAL Y IV INTERNACIONAL DE TCE Y TES

Más de 400 profesionales debatirán sobre el papel que el profesional técnico juega en la detección y actuación ante el maltrato.

Neus Rams i Pla, Directora General de Ordenación Profesional y Regulación Sanitaria del Departamento de Salud, Candela Calle, Directora Gerente del Instituto Catalán de la Salud, Carme Borrell, Gerente de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, María Dolores Martínez, Presidenta de FAE y Secretaria General de SAE, y Tània Riera, Presidenta de esta edición del Congreso y Secretaria Provincial de SAE en Barcelona, han sido las responsables de inaugurar esta mañana en el auditorio del Edificio AXA de Barcelona el XXIX Congreso Nacional y IV Congreso Internacional de Técnicos en Cuidados de Enfermería (TCE) y Técnicos en Emergencias Sanitarias (TES), organizado por la Fundación para la Formación y Avance de la Enfermería (FAE) y el Sindicato de Técnicos de Enfermería (SAE) con la participación de la Asociación Latinoamericana de Técnicos de Enfermería (ALTEN).

          Durante su intervención, Neus Rams i Pla ha destacado la gran oportunidad que la celebración de este Congreso Nacional supone para los profesionales sanitarios a la hora de abordar el maltrato desde distintos puntos de vista y ha anunciado que desde la Generalitat van a poner en marcha “el Observatorio sobre la violencia y el maltrato a los profesionales del sistema sanitario con el objetivo de desarrollar propuestas y soluciones para que quienes dedican su vida a cuidar a los demás puedan desarrollar su trabajo con seguridad”, subrayando, en este sentido, “la importancia de este congreso y el compromiso que FAE tiene con la formación continuada para dotar a los profesionales de las competencias necesarias y actualizadas para poder desarrollar su trabajo con todas las garantías”, ha concluido la Directora General de Ordenación Profesional.

 

En esta línea, Mª Dolores Martínez, ha indicado que “la organización de este Congreso Nacional se encuadra en el marco formativo de FAE, que desde su nacimiento siempre ha buscado mejorar y actualizar los conocimientos de los profesionales Técnicos en Cuidados de Enfermería, abriendo en los últimos años su actuación al resto de profesionales técnicos, entre ellos los Técnicos en Emergencias Sanitarias, con el objetivo de adaptarse a la realidad sanitaria y asistencial del Sistema Nacional de Salud”.

Candela Calle ha puesto en valor el trabajo de los TCE durante su intervención, acentuando la importante labor que llevan a cabo como “los profesionales más cercanos al paciente y su familia, lo que les convierte en la primera puerta de entrada para detectar un caso de maltrato”.

Por su parte, Tània Riera ha destacado “el carácter nacional e internacional de esta edición congresual como una gran oportunidad para abordar la situación del maltrato tanto en España como en países como Estados Unidos, Panamá, Perú, Chile o Colombia. Diferentes puntos de vista que, sin duda, nos permitirán enriquecer nuestros conocimientos en torno a los protocolos de actuación existentes para abordar los diferentes casos de maltrato así como observar y denunciar las carencias con las que se encuentran los profesionales sanitarios para afrontarlo”.

Durante las tres jornadas en la que se extenderá esta edición del Congreso, los más de 400 congresistas inscritos tendrán la oportunidad de debatir y trabajar en torno a las diferentes formas en las que se manifiesta el maltrato -infantil, de género, a personas mayores, en el ámbito sanitario, entre otras- gracias a un programa científico compuesto por más de 30 ponencias y casi 200 pósteres, que ha centrado las primeras mesas de trabajo en el maltrato infantil y de género, poniendo de relieve el aumento del número de casos que registran ambos tipos de maltrato.

 

Maltrato infantil

“Aunque es difícil conocer los datos reales al no haber un registro unificado, en España se habla de 40.000 denuncias anuales y 90 muertes y en Estados Unidos la incidencia se sitúa en 25,2 casos por cada 1.000 niños, quedado patente que su incidencia aumenta de manera constante habiéndose intensificado también su gravedad”.

Estos datos han sido aportados por Yolanda González, Mª del Carmen Guerrero, Inmaculada Rodríguez y Mª de las Nieves Lomeña, TCEs del Hospital Comarcal de Melilla, durante la presentación de su ponencia Sospecha de detección de maltrato psicológico infantil.

El maltrato infantil, han explicado las autoras, es “toda acción intencionada o por omisión, así como toda actitud pasiva, negligente o por omisión que lesione o pueda lesionar potencialmente al niño, interfiriendo su óptimo desarrollo desde el punto de vista físico, psicológico y/o emocional”.

Así, puede afectar de forma negativa al crecimiento, desarrollo, salud psíquica, orgánica y social o a la adecuada recuperación de las enfermedades, por lo que su detección temprana, notificación inmediata, tanto de casos evidentes como cuando hay sospecha de riesgo, y evaluación por parte de un profesional de salud mental son de gran relevancia para evitar complicaciones posteriores.

De hecho, “la legislación obliga a todos los ciudadanos y sobre todo al personal sanitario que, en virtud de su profesión tienen mayor responsabilidad en la protección de los menores, a prestar auxilio inmediato en un caso de maltrato infantil y comunicar el hecho a la autoridad o sus agentes más próximos. En este sentido, los TCE, por nuestro mayor contacto con el menor y su familia, establecemos una relación de confianza y apoyo que nos permite observar si se producen situaciones anómalas y transmitirlo”, concluyen las autoras.

Pero para ello es fundamental que los TCE “tengamos acceso a la información relacionada con el maltrato infantil ya que en muchas ocasiones somos la única barrera de detección cuando no está presente el facultativo”, han explicado Mª Teresa Alonso, Mª Teodora Berdasco y Rosa Cerdá, TCEs de la Residencia Mixta-Era de Asturias, durante su intervención Que juegue contigo, no juegues con él, a través de la cual han desarrollado los cuatro tipos de maltrato psicológico al menor: la negligencia, el maltrato emocional, tanto activo como pasivo, el abandono emocional y el abandono literal.

“Debemos observar y conseguir información sutilmente, con un trato confidencial y profesional. Nuestra función es comunicar las sospechas que podamos tener a nuestros superiores en el lugar del trabajo sin hacer juicios”, han explicado las autoras, quienes han planteado la posibilidad de “realizar una guía de actuación propia de las funciones de los TCE ante los casos de maltrato” ya que, “a pesar de ser conscientes de la gravedad del maltrato infantil, siguen existiendo dudas en relación a la implicación, la competencia profesional, los compromisos legales, las situaciones de riesgo, las vías de notificación y otras deficiencias”, finalizan las autoras.

 

Mutilación genital femenina

Infecciones crónicas, menstruaciones dolorosas, depresión, vergüenza, dificultades para el aprendizaje o fobia al coito son solo algunas de las consecuencias de la mutilación genital femenina, “una lacra social que,  además de una violación de los derechos humanos de mujeres y niñas, se considera una forma de maltrato infantil, ya que se da sobre todo en niñas de entre 4 y 12 años”, han explicado Silvia Santiago y Alberto Muros, TCEs del Hospital Virgen de las Nieves de Granada, durante la exposición de su ponencia El TCE y los protocolos de actuación ante la mutilación genital femenina.

En 2015 el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad publicó el Protocolo Común para la Actuación Sanitaria ante la Mutilación Genital Femenina, siendo uno de los objetivos del mismo que los profesionales sanitarios detecten situaciones de riesgo para prevenir la mutilación en mujeres y niñas y asistan a aquellas ya mutiladas, estableciendo vías de coordinación entre los distintos ámbitos y profesionales.

“Así, el personal sanitario ocupa un lugar clave en la detección, intervención y prevención de la mutilación genital femenina al trabajar directamente con la población de riesgo y, por lo tanto, puede contribuir a su erradicación. Para ello, se debe proporcionar a los profesionales los conocimientos básicos sobre la mutilación, diseñando métodos de intervención para casos de riesgo y de riesgo inminente, favoreciendo la atención integral, abarcando tanto la atención primaria como la especializada, así como los servicios de urgencias, a través de la coordinación multidisciplinar e interinstitucional de acciones y garantizar la continuidad de cuidados a la persona mutilada y su familia”, explican los autores.

 

Mayor formación de los profesionales en violencia de género

La violencia de género ha sido otro de los temas abordados durante esta primera jornada, que ha finalizado con las conclusiones del estudio La violencia de género bajo la mirada de las TCAE en el Hospital Universitario y Politécnico La Fe de Valencia, elaborado por Rosa Mª Hernández, Mª del Carmen Ruíz, Mª José Cortijo y Mª de los Desamparados, TCEs del H. Universitario y Politécnico La Fe de Valencia.

Este trabajo, realizado sobre una muestra de 264 sanitarios -95 TCE-, analiza el conocimiento de los profesionales sobre el maltrato de género y arroja una importante conclusión: más del 55% de los encuestados no han recibido formación en violencia de género.

“A pesar de que la violencia de género es un tema de salud pública, aún hay profesionales sanitarios que desconocen la gravedad y la importancia de esta patología: existe un gran desconocimiento de los recursos y medios que tenemos a nuestra disposición para prestar ayuda a las mujeres que sufren violencia de género, lo que hace que no se activen los protocolos en todas las ocasiones que son necesarias”, explican la autoras, quienes, además, reivindican el reconocimiento de los TCE dentro del equipo humano para detectar, abordar y derivar los casos de violencia de género.

“Nuestra cercanía a las pacientes fomenta la confianza y la escucha como herramientas pedagógicas para la observación de situaciones en las que viven las mujeres que pueden estar sufriendo algún tipo de maltrato, sin embargo el asesoramiento y la derivación de las pacientes con diagnóstico de sospecha de violencia de género no está recogido dentro de nuestras funciones. Por ello exigimos que se cuente con los TCE en el abordaje y la información a estas pacientes, especialmente, teniendo en cuenta que la Organización Mundial de la Salud considera que el personal sanitario desempeña un papel clave en la detección y prevención secundaria de la violencia de género”, finalizan las autoras.

El maltrato a la mujer embarazada, que afecta al 22,7% de las mujeres gestantes, las consideraciones médico-forenses sobre el maltrato a la tercera edad o la incidencia del maltrato en la población de Perú han sido otros de los temas abordados durante esta primera jornada de trabajo.

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